COMFIA

ir a menu
ir a noticias
ir a bloques informativos
Ir a P�gina sobre accesibilidad
Ir a P�gina de Inicio
Ir a P�gina de Texto
Ir a Mapa web
Ir a Buscador
Ir a Aviso Legal
Contactar con COMFIA
CCOO Servicios Financieros y Administrativos
catal Castellano

Menu

Noticias

Consideraciones sobre el proceso de emisi�n de participaciones preferentes en el sistema financiero espa�ol

Hay que �deshacer la madeja�. Le corresponde actuar a los tribunales, sin duda. Pero tambi�n al Parlamento, por lo que instamos a que el an�lisis de actuaciones y responsabilidades del Banco de Espa�a, CNMV y Gobiernos sean abordados en la Subcomisi�n parlamentaria habilitada al efecto.

06-11-2012 - 

Antecedentes

Hasta 2003 las participaciones preferentes no estaban legisladas en Espa�a. Las entidades que recurr�an a ellas, fundamentalmente cajas de ahorros, lo hac�an a trav�s de sociedades instrumentales, habitualmente en para�sos fiscales. Ello conllevaba que, salvo excepciones, estos instrumentos h�bridos de deuda-capital eran suscritos por inversores institucionales.

A partir de 2003 estos instrumentos comenzaron a comercializarse habitualmente entre clientes minoristas. Hay que recordar que ello coincidi� con la aceleraci�n del incremento del endeudamiento privado de nuestra econom�a. S�lo el sistema bancario hab�a acumulado una deuda de 400.000 millones de euros entre 1995 y 2003. Sin embargo, en un periodo de cuatro a�os, hasta 2007, este saldo se duplic�, manteni�ndose pr�cticamente inalterado desde el estallido de la burbuja financiera hasta nuestros d�as.

De dicho saldo, dos tercios correspond�an a las cajas de ahorros. Ello se derivaba de ser los agentes financieros m�s activos en la financiaci�n del cr�dito hipotecario, primero minorista y despu�s promotor, en un momento de exceso de liquidez y con unas facilidades de mejora de los ratios de capital no disponibles hasta ese momento.

Se podr�a decir que han sido dos los instrumentos que facilitaron la capitalizaci�n para hacer frente al incremento de cr�ditos del sistema financiero. Por una parte las titulaciones, fundamentalmente c�dulas hipotecarias. Su emisi�n permit�a la financiaci�n en mercados mayoristas a la vez que liberaba consumo de capital pues la operaci�n en s� supon�a sacar grandes paquetes de pr�stamos hipotecarios fuera de balance.

Por otra, las participaciones preferentes que al considerarse un instrumento h�brido, entre deuda a largo plazo y capital, permit�a reforzar el Core Capital, pues con algunas limitaciones � no pod�an suponer m�s del 30% del capital propio - computaba como TIER 1, teniendo para las autoridades supervisoras y reguladoras espa�olas la misma consideraci�n que las acciones. De ah� que fueran instrumentos muy utilizados por las cajas de ahorros, que carec�an de la posibilidad de emitir acciones.

Hubo advertencias, leves, muy leves. Como la que el anterior Gobernador del Banco de Espa�a realizaba el 18 de enero de 2007, en una conferencia ante la Fundaci�n de Estudios Financieros, con el t�tulo de �las cajas de ahorros espa�olas�.

En dicha comparecencia se hace un relato de la magn�fica situaci�n de estas entidades lo que da una idea del grado de alejamiento e imprevisi�n que se percib�a meses antes del encadenamiento de �tormentas perfectas� que se vienen produciendo desde entonces. Dec�a as�: �Las cajas disponen de instrumentos que, de alguna manera, podr�an paliar en buena medida este problema, incrementando sensiblemente el ejercicio de la disciplina de mercado� Ahora bien, si han de plantearse instrumentos financieros de este tipo en aras de potenciar la disciplina de mercado, no parece l�gico que su comercializaci�n se realice de forma masiva a trav�s de la red de oficinas, colocando su mayor�a a clientes mayoristas�. Es decir, saber, sab�an (como tambi�n se atestigua en el Informe de Estabilidad Financiero del BdE de noviembre de 2002, pags. 40,41 y 42).



Pr�logo. De la crisis subprime a la ca�da de Lehman Brothers.

Cuando en verano de 2007 estalla la crisis subprime, la primera consecuencia es que se empiezan a cerrar los mercados interbancarios. Aunque la banca espa�ola apenas se halla afectada por dicho fen�meno, el �cierre de los mercados� supone una gran amenaza para ella debido a que el volumen de deuda, 800.000 millones de euros, es en gran medida la financiaci�n de un conjunto de pr�stamos de vida media 25 a�os y que tiene que financiarse y refinanciarse a corto plazo (2, 3 � 5 a�os m�ximo). Esta amenaza se concreta tras la quiebra de Lehman Bros. un a�o despu�s.

La reacci�n de las autoridades espa�olas fue confiar en los amplios �colchones� de capital que las entidades financieras espa�olas hab�an acumulado en forma de provisiones antic�clicas debido a la pol�tica prudencial del BdE. Lo que les llev� a afirmar que cont�bamos con la mejor banca del mundo (Cumbre del G-20 de 2008). La �nica iniciativa legislativa para hacer frente a esta contingencia fue la creaci�n del Fondo de Adquisici�n de Activos (FAFF) para avalar con deuda p�blica la refinanciaci�n de los vencimientos del sistema financiero espa�ol.

Pocos bancos espa�oles ampliaron capital. Normalmente emitieron bonos convertibles en acciones. Las cajas de ahorros, salvo Caja de Ahorros del Mediterr�neo (CAM) en julio 2008, no recurrieron a la emisi�n de cuotas participativas � una especie de acciones sin voto -. Seg�n Juan Ram�n Quint�s, presidente entonces de CECA, los mercados de hallaban �en momentos de niebla y miedo".

La negaci�n de la crisis, una huida hacia delante.

Gobierno y Banco de Espa�a compart�an criterios. A�n a finales de 2008 y primer trimestre de 2009, se trataba de una desaceleraci�n moderada de la econom�a con un leve incremento negativo de la misma (hab�a habido elecciones generales en marzo 2008). Se intu�a una crisis pasajera y se rechaz� una recapitalizaci�n de la banca como la que realizaron todos los pa�ses de nuestro entorno.

De esta manera, lo que prolifer� durante 2008, y sobre todo 2009, fueron las emisiones de participaciones preferentes, que se colocaron, sobre todo, a clientes minoristas, �a los mejores clientes�.

Fue un movimiento tan evidente que es imposible siquiera imaginar que se hiciera al margen o contra los criterios ni del Banco de Espa�a, ni de la CNMV (prueba de ello es el Informe de Estabilidad Financiero publicado por el BdE de abril 2008, pag. 31). Es m�s, este tipo de participaciones eran un instrumento de deuda que permit�a captar pasivo local como alternativa a los mercados mayoristas cerrados. Adem�s eran un instrumento de capital TIER 1 que permit�a reforzar los ratios de Core Capital, en momentos en los que la morosidad comenzaba a crecer aceleradamente. Teniendo en cuenta que se puede afirmar que fueron emisiones avaladas, al menos, por el Banco de Espa�a y cuyos folletos de emisi�n no tuvieron objeci�n alguna por parte de la CNMV.

Todo cambia tras los stress test, los del Consejo Europeo de Supervisores Bancarios (CESB) de octubre de 2009 y julio de 2010 y los de la reformada Autoridad Bancaria Europea (EBA) de 2011.

La trampa de las preferentes

Los organismos que realizan los test de stress no consideran parte del Capital Principal, ni las provisiones antic�clicas, ni las participaciones preferentes. Dos decisiones que perjudican especialmente a la banca espa�ola.

La consecuencia directa es que la CNMV obliga a que en las entidades dejen de funcionar los mercados internos de compra-venta de participaciones preferentes. Hasta ese momento eran valores muy l�quidos, cuyo precio oscilaba poco, m�s o menos en funci�n de la cercan�a al cobro del vencimiento de los cupones comprometidos. Se hab�an comercializado como un producto de deuda, aunque fuera deuda perpetua.

A partir de ese momento se deben realizar las operaciones en el mercado de renta fija AIAF. Las participaciones preferentes empiezan a incorporar a sus precios el impacto de la ca�da de las calificaciones y de los resultados de los test, lo que tiene un efecto demoledor sobre su valor. Los casos m�s graves fueron los de las emisiones de entidades intervenidas y/o nacionalizadas, que adem�s de la ca�da del valor tienen que suspender el pago de cupones debido a los resultados negativos, cuando no la quiebra f�ctica de las mismas.

Es evidente que los gestores de las entidades financieras han incurrido en responsabilidades. En la comercializaci�n de estos productos se han cometido abusos, seguro. Si han delinquido es algo que se encuentra ya en el terreno jurisdiccional y, sin duda, los tribunales terminar�n fallando. Pero es evidente que se hizo con conocimiento y autorizaci�n, cuando no con el aliento, de los supervisores y reguladores.

Supervisores y reguladores que han promovido �un cambio de las reglas del juego� que ha perjudicado claramente a los usuarios, dificultando el canje de esos productos por otros que preservaran el valor nominal de la inversi�n de los clientes, sobre todo en las entidades intervenidas y/o nacionalizadas.

En este proceso los mayores perjudicados son los clientes, y no s�lo los menos informados y formados, que ven puesto en riesgo sus ahorros por suscribir productos atractivos desde el punto de vista de la rentabilidad. Clientes que en ning�n caso percibieron que se trataba de instrumentos que pod�an ser utilizados para absorber las p�rdidas de su entidad, cotizando en mercados de renta.

Y no pod�an haber percibido ese riesgo tan grande porque quienes los comercializaron en �ltima instancia, los bancarios y las bancarias, tampoco ten�an esa informaci�n. Este colectivo tambi�n es, por orden, el segundo m�s perjudicado pues son los que d�a tras d�a han de dar la cara ante una clientela indignada, con raz�n. No es de recibo que se derive la responsabilidad a las plantillas con afirmaciones tales como �la CNMV no cuenta con inspectores que vigilen como se venden estos productos en las sucursales bancarias� como lleg� a afirmar el anterior Presidente de la CNMV.

La soluci�n justa al tema de las participaciones preferentes es la soluci�n a un problema social y tiene que evitar la destrucci�n de la base de financiaci�n minorista de m�ltiples entidades financieras.

Si, en el caso de las entidades nacionalizadas, no se aplica dicha soluci�n justa se puede poner en riesgo la propia resoluci�n de las entidades y procurar p�rdidas a�n mayores de las producidas y, desde luego, pondr� en riesgo la posibilidad de recuperaci�n de la inversi�n realizada por el Estado en la recapitalizaci�n de dichas entidades.

El rescate de los inversores institucionales

Cuando se habla de rescate, siempre se omite que en realidad es el �rescate de los acreedores�. As�, en el Memor�ndum de Entendimiento (MoU) se habla de producir un recorte de la deuda subordinada y que los detentores de capital absorban las p�rdidas. Lo cual lleva a que sean los accionistas, cuotapart�cipes, preferentistas y poseedores de deuda subordinada los que pierdan en primera instancia sus inversiones. Como la recapitalizaci�n se hace a trav�s del Estado y no directamente a los bancos, de dicha nueva Deuda P�blica, respondemos todos los ciudadanos.

Quedan fuera de riesgo de recorte los poseedores de la Deuda Senior, normalmente inversores institucionales, bancos internacionales que compraron esas c�dulas hipotecarias que permitieron financiar la burbuja inmobiliaria, que aunque haya resultado en parte una inversi�n fallida no van a ver comprometida su inversi�n. Est� asegurada por el estado espa�ol su religiosa devoluci�n y su notable rentabilidad.

Es m�s, como la Uni�n Bancaria no ser� un hecho como m�nimo hasta 2014, estos bancos � por ejemplo, los alemanes - no van a tener el riesgo de que ning�n supervisor paneuropeo vea cuantas inversiones subprime norteamericanas, ni inmobiliarias irlandesas, islandesas, brit�nicas o espa�olas tienen en sus balances.



Conclusiones

  • Es evidente que estamos ante un fen�meno econ�mico-financiero de responsabilidades compartidas.

  • Hay que �deshacer la madeja�. Le corresponde actuar a los tribunales, sin duda. Pero tambi�n al Parlamento, por lo que instamos a que el an�lisis de actuaciones y responsabilidades del Banco de Espa�a, CNMV y Gobiernos sean abordados en la Subcomisi�n parlamentaria habilitada al efecto.

  • Hay que evitar que se produzca una transferencia de rentas de los d�biles hacia los poderosos. Por ello, si se comercializaron como productos de ahorro y as� lo creyeron contratar los clientes, justo es que se valore que se trate de productos protegidos por el Fondo de Garant�a de Dep�sitos o, como m�nimo, que se puedan canjear por productos m�s acordes con la inversi�n que se pretendi� realizar.

  • El Gobierno tiene la obligaci�n de utilizar su margen de maniobra para no producir m�s sufrimiento injusto e innecesario con este asunto a sus ciudadanos, a los que tienen este tipo de inversiones y al contribuyente, en general, que puede ver como la �factura del rescate� sube exponencialmente por la dislocaci�n del modelo de negocio minorista y compromete definitivamente la viabilidad de las entidades intervenidas y/o nacionalizadas.

Volver<<< Volver
ImprimirVersin para imprimir Impresora | Versin PDF PDF
Compartir este articulo:
Enviar art�culo a un amigo:
Las direcciones de correo no se almacenan en parte alguna, simplemente son utilizadas para el envio del correo al destinatario


Bloques informativos

Socio Economico
Logos y Marcas propiedad de sus respectivos autores
Se permite la reproducci�n total o parcial de todos los contenidos siempre que se cite la fuente y se enlace con el original
Logo COMFIA pequeo
� 1996-2011 COMFIA-CCOO
Aviso Legal - Contacto
Nuestro RSS! | RSS por seccionesRSS Secciones |Quienes somos | Adherida a la Union Network International! |Comisiones Obreras! |Da a Da! |Africaefuture!