El conflicto trabajo-familia es un estresor que se produce por las presiones ejercidas por el trabajo (actividad a la que se dedica más tiempo) y por la familia (actividad considerada más importante que el trabajo), llegando a ser en, algunos aspectos, incompatibles. Cuanto más tiempo y energía se dedica a una actividad, menos tiempo se disponer para dedicarse a la otra. Así, esta relación trabajo-familia pasa a ser un conflicto que se convierte en fuente de estrés para las personas, que pueden llegar a tener problemas de salud (tanto física como mental), de pareja (actualmente en algunas grandes ciudades como Madrid, el número de separaciones o divorcios es superior al número de matrimonios), familiares (el menor tiempo dedicado a los hijos hace que la televisión, los videojuegos y la calle se hayan convertido en “educadores” de muchos niños), o laborales (problemas de desarrollo de la carrera profesional, desmotivación, estrés laboral, etc.). Se calcula que el 40% de las personas que trabajan en España tienen este tipo de conflictos.
El número de cefaleas o dolores de cabeza ha aumentado notablemente en fines de semana, normalmente por los cambios bruscos de los hábitos de sueño, actividad y consumo de café, ha advertido el neurólogo y jefe de la Unidad de Cefalea del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, Feliu Titus.