Los antecedentes: la crisis financiera, la cadena de responsabilidad, la crisis real y su efecto en el empleo, la acción sindical necesaria, las perspectivas de futuro sectoriales y las propuestas sindicales de COMFIA CCOO.
21-04-2009 -
Ante la crisis económica, y ante los efectos que dicha crisis ha trasladado a la economía de los trabajadores y trabajadoras, el III Congreso de la Federación de Servicios Financieros y Administrativos de CCOO quiere hacer pública la siguiente resolución.
ANTECEDENTES: LA CRISIS FINANCIERA
La
globalización de la crisis financiera mundial ha transferido al Sistema
Financiero Español una serie de incertidumbres, que han acelerado la
aparición de una crisis con identidad propia y con especificidades
distintas a otros sistemas: . El sistema financiero español ha tenido
que recurrir a financiación externa por valor de 785.000 millones de
euros para mantener el intenso ritmo crediticio de los últimos años. El
conjunto del sistema tiene concedido en forma de créditos una cuantía
que equivale a 1,5 veces el volumen de depósitos y alcanza ya el 100%
del PIB.
. 285.000 millones de euros de dicha deuda tienen un
vencimiento a medio y corto plazo, y la capacidad del sistema para
renovarla es muy limitada. El crédito concedido a particulares y
empresas tiene una amortización mucho más lenta y la captación de
pasivo no crece al ritmo suficiente.
. Las medidas de compra de
activos de alta calidad por parte del Estado sirven para atender los
vencimientos a corto plazo pero no para que revierta, de manera
significativa, a la concesión del crédito interno.
LA CADENA DE RESPONSABILIDAD
El
incremento artificial del valor inmobiliario ha provocado que la mayor
parte de la inversión realizada en los últimos 14 años se haya dirigido
hacia el sector de la construcción e industrias afines, desatendiendo
otros sectores productivos, por la ausencia de proyectos, el silencio
del Banco de España ante el crecimiento exponencial de la deuda
hipotecaria y la irresponsabilidad de las diferentes administraciones,
local y autonómica, incapaces de sustraerse a los cantos de sirena de
los ingresos fáciles de la promoción inmobiliaria. La ausencia de
inversión a medio plazo en medidas de innovación y desarrollo nos
condenan a encarar esta crisis sin alternativas claras de producción y
lo que es peor, sin el tiempo necesario para implantarlas.
La
demora en reconocer la crisis por parte del Gobierno, justificada para
algunos por los compromisos electorales, ha escondido durante un tiempo
precioso la dimensión real del problema, que sólo se ha hecho patente
empujado por el vertiginoso crecimiento del desempleo. Aun y así, con
la crisis ya declarada, la estrategia política ha escusado su
responsabilidad en terceros, achacando, en algún momento, al sector
financiero la caída del consumo como consecuencia de la falta de
crédito.
1 El sector financiero por su parte no es ajeno a estas
circunstancias. Las cuentas de resultados se han nutrido durante estos
años de los rendimientos generados por las operaciones inmobiliarias,
ligando a estas sus estrategias de crédito al consumo, en un entorno de
intereses a tipos moderados y de crecimiento sostenido del empleo.
Ignorando
los ciclos económicos, la sobrevaloración de activos y la dificultad
para orientar el ahorro, han permitido una política de reparto de
dividendos para los accionistas muy sustanciosa en el corto plazo, pero
ineficaz y nada previsora para abordar los problemas de capitalización,
que empezarán a aparecer de manera directamente proporcional al aumento
de la morosidad.
Las previsiones más benévolas sitúan la
morosidad, al final del primer semestre en tasas cercanas al 5% y el
nivel de cobertura en el 65% del riesgo contraído. Niveles de morosidad
del 7% situarían los beneficios de un año cercanos a 0, mientras que
niveles del 9% ya supondrían situaciones de perdidas en las cuentas de
resultados del año 2010.
Consecuentemente con esos “excelentes
resultados” a corto plazo, las remuneraciones de los consejos de
administración de las empresas, y de los altos directivos, han
experimentado crecimientos anuales desproporcionados de dos dígitos
porcentuales que estaban sometidos, según su criterio, al “valor que el
mercado exigía para retener el talento”.
El mercado ha castigado
y devaluado el valor de las compañías y el reparto de beneficios deberá
ser distinto en los próximos años en función de los requerimientos de
solvencia, y algunos gestores han comenzado ya a “congelar” sus
retribuciones ante la “alarma social” generada por el volumen de las
mismas y por tanto talento. No sólo hemos asistido a una inflación de
activos, sino también de “bonus”. Nada vale lo que cuesta, ni los
activos, ni los altos ejecutivos.
LA CRISIS REAL: EL EMPLEO
La
actividad económica basada fundamentalmente en el consumo, o producción
a crédito, ha visto roto su funcionamiento por el estrangulamiento del
mercado financiero. La caída del consumo ha provocado un estancamiento
de la actividad y esta a su vez un incremento del desempleo, ligado al
cierre de PYMEs y a la menor demanda de productos. Esto a su vez,
provoca una menor demanda de crédito que vuelve a realimentar el
círculo vicioso.
El número de desempleados alcanzaba la cifra de
3.327.000 personas en el mes de enero y se admite que la cifra sigue
creciendo a razón de 7.500 personas por día. Nadie esconde ya que se
superará los cuatro millones de personas desempleadas antes de final de
año.
En el ámbito de nuestra Federación los principales
problemas de empleo se sitúan, por el momento, en el sector de Gestión
y Mediación Inmobiliaria e 2 Ingenierías asociadas al sector de la
construcción, y en los aledaños del sector financiero, las financieras,
consumo, y la banca de emigrantes (Dinero Express). (Inspección de
obras, seguros decenales, etc.). El bajo nivel de estructuración
sindical no nos permite aventurar cifras en estos sectores, pero ya
empiezan a aparecer problemas en otros con más implantación sindical El
sector de Entidades Financieras es el primero que empieza a confesar
sus dificultades y algunas entidades bancarias han empezado a
“endurecer” de manera significativa sus políticas disciplinarias y
retributivas.
LA ACCIÓN SINDICAL
El
análisis autónomo y riguroso de la situación desde la tradicional
independencia del sindicato, la anticipación a los problemas como
elemento estratégico, y la defensa del empleo como principio rector de
la acción sindical han configurado el trabajo de los distintos ámbitos
de la Federación, atendiendo a cada momento de la crisis.
La
presencia institucional, la generación de opinión en los medios de
comunicación y la interlocución sindical en las empresas han sido las
herramientas. La combinación de todas ellas ha permitido abordar las
distintas situaciones que se han ido sucediendo a lo largo del tiempo.
En
el ámbito institucional cabría destacar aquellas intervenciones que han
supuesto un mayor impacto en la opinión pública, y en el ámbito
político y económico.
Todo
esto habría sido mucho más difícil, si la negociación colectiva
sectorial de ámbito estatal, no se hubiese cerrado con ese criterio de
anticipación.
Buscábamos certidumbres para empresas y
plantillas, y no es de recibo el conflicto gratuito que las Cajas de
Ahorros están provocando en la revisión del convenio colectivo y que ha
encontrado en nuestra movilización la oposición que merece. Confiamos
en sus frutos y en la sensatez patronal y esperamos que su pronta
solución abra vías de arreglo en el convenio de Contac Center, donde
hemos interpuesto conflicto colectivo por los mismos motivos que en
Ahorro, y en el de ETTs, de los que esperamos respuesta positiva a
mediados de abril.
De igual forma estamos participando en las
importantes movilizaciones organizadas, de forma descentralizada, por
CCOO y UGT en localidades y Comunidades Autónomas, donde estamos
defendiendo el empleo y los derechos de los trabajadores frente a los
despidos y los EREs fraudulentos.
El FUTURO PRÓXIMO: PERSPECTIVAS SECTORIALES
El
análisis de la situación general nos permite anticipar algunas de las
claves que van a marcar nuestra actividad sindical en el futuro más
próximo, manteniendo como eje la defensa del empleo.
La
reordenación del sector financiero ha comenzado por las Cajas de
Ahorro. La intervención de CCM, la incertidumbre sobre su destino
final, y el acuerdo de colaboración entre las cajas de Castilla y León,
inician un proceso de reorganización obligada del mapa empresarial que
se prolongará a lo largo de los próximos meses.
Las políticas de
ajustes de costes y la fuerte presión a los trabajadores son la
respuesta empresarial en un sector amenazado por la morosidad, y en la
banca estos ajustes pueden ser el prólogo de una reordenación mas o
menos próxima.
4 La defensa de la naturaleza jurídica de las
cajas, las garantías de empleo y condiciones laborales, y el criterio
de solvencia como elemento imprescindible en las fusiones, serán las
claves de nuestra estrategia sectorial tanto en nuestra intervención en
los Órganos de Gobierno, como en nuestra posición favorable en
cualquier proceso de integración, colaboración o fusiones, tanto las
intraterritoriales como las interterritoriales.
En el sector
asegurador, la fuerte dependencia de empresas transnacionales hace
difícil anticipar posibles movimientos en el sector, en lo que a
fusiones se refiere.
Las empresas de Consultoría llegarán más
tarde a la crisis, debido a que funcionan por proyectos, que en muchos
casos tienen vencimientos posteriores. Ya se empieza a notar no
obstante que la renovación de algunos, se hace por menos cuantía, menos
tiempo y con menos personas.
El sector de Telemárketing, ya
venía sufriendo un proceso continuado de deslocalización que
probablemente se verá intensificado, con la caída del consumo.
Y
por fin las Empresas de Trabajo Temporal, han visto decrecer el número
de contratos de puesta a disposición y es esperable que este tipo de
contratación siga decreciendo, pudiendo ser una amenaza, a corto plazo,
para los trabajadores de estructura.
PROPUESTAS SINDICALES