Hace unos días, Banco Santander ha despedido a una trabajadora víctima de la violencia machista, argumentando irregularidades en la gestión de riesgo, aunque no se ha producido quebranto ni pérdida alguna para la Entidad.
29-12-2008 - La violencia contra las mujeres es un problema que nos atañe a todas
las personas y agentes sociales, que participamos en una sociedad
basada en el Principio de Igualdad. La violencia de género también
incumbe a las empresas, y el Santander no es una excepción.
En la violencia contra las mujeres, las que más pierden son las mujeres
afectadas: pierden su libertad, pierden su autoestima, y pierden el
puesto de trabajo, cómo en la situación que nos ocupa; en los casos más
graves, incluso pierden la vida. Más de 60 mujeres han muerto en lo que
llevamos de año a causa de la violencia machista, y esta cifra es mucho
más que un dato estadístico: la violencia machista ha matado a madres e
hijas, hermanas, amigas y compañeras de trabajo.
En el caso que nos afecta, la trabajadora puso en conocimiento de la
Empresa la situación de violencia que padecía: insultos, amenazas,
coacciones y agresiones contra ella y sus hijas, por parte de su
expareja. A la vez la trabajadora solicitó un cambio de funciones, al
entender que el estado anímico en que se encontraba, y se encuentra
(ansiedad continua, nerviosismo, pánico, consecuencias directas de la
violencia, que hacen a las mujeres víctimas especialmente vulnerables),
no era el adecuado para continuar desempeñando sus funciones con el
máximo esfuerzo, enfoque comercial y profesionalidad que requiere el
actual entorno laboral. Tampoco obtuvo respuesta por parte del Banco.
Sin embargo, todas estas circunstancias no se han tenido en cuenta a la
hora de valorar las irregularidades imputadas a la trabajadora en el
desempeño de sus funciones.
Formalmente, Banco Santander apuesta por la Igualdad de Oportunidades
entre mujeres y hombres y contempla, en su Plan de Igualdad, medidas de
apoyo a las trabajadoras que padecen una situación de violencia de
género.
Resulta inaceptable que, cuando se produce una situación de esta
gravedad, la Empresa no preste la debida atención, e incumpla las
medidas acordadas en el Plan de Igualdad. Con esta actitud, la mujer
trabajadora vuelve a sufrir la indefensión, la incomprensión ante una
situación de máximo riesgo, y la desprotección absoluta, en este caso,
en el plano laboral.
Banco Santander, con el despido de su empleada, contribuye a agravar la
situación de violencia que padece, privándole de algo tan necesario
como es el empleo y el salario.
Todas y todos, también el Banco Santander, tenemos que hacer un
esfuerzo importante para garantizar plenamente la protección de las
trabajadoras víctimas de la violencia, y contribuir a la puesta en
práctica de medidas para prevenir y erradicar esta lacra social de
discriminación extrema contra las mujeres, garantizando el ejercicio de
sus derechos laborales y sociales legalmente reconocidos.
Comfia-CCOO ha exigido a la Empresa la readmisión de la trabajadora en
un puesto de trabajo adecuado a sus condiciones actuales. Utilizaremos
todos los medios a nuestro alcance para resolver esta situación, y
continuaremos trabajando contra la violencia machista y en apoyo de las
víctimas.
Sección sindical de Comfia-CCOO en Banco Santander