COMFIA

(noviembre 2001)

SOBRE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

La Asamblea General de Naciones Unidas de Diciembre de 1.999, resolvió declarar el día 25 de Noviembre de cada año como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer.

Las noticias acerca de abusos, malos tratos e incluso asesinatos de mujeres a manos de sus novios, maridos, compañeros, o ex, nos acompañan tan cotidianamente que, a menudo, no obtienen de quienes las recibimos más que un lamento entre impotente y resignado. Sirven, no obstante, para poner en primer plano un grave problema social que afecta a mujeres de todas las edades, clases sociales, nivel de estudios o profesiones, y que ocurre en todos los países.

Sabemos que la violencia no es instintiva: se aprende. Y se aprende en la escuela, en los juegos, en la televisión, en el entorno familiar y social; las niñas y los niños maltratados, o que han sido testigos de malos tratos, tienden a reproducir este comportamiento.

En España se cursan entre 16.000 y 18.000 denuncias anuales por malos tratos. Según las personas expertas, estas cifras sólo representan el 10% de las agresiones que se producen. En lo que llevamos de año, 55 mujeres han muerto a manos de sus parejas o ex parejas; el año pasado llegaron a 66.

En el último informe del Defensor del Pueblo, se indica que no es cierto que la violencia doméstica afecte sólo a mujeres de bajo nivel cultural y social, sino que hay un porcentaje considerable de víctimas entre mujeres de clase media y alta, y entre jóvenes universitarias. Tampoco es cierto que el maltratador sea alguien con trastornos mentales o de otra índole (sólo un 10% lo son), sino que, más allá de la diversidad de hombres y situaciones de maltrato, la inmensa mayoría de ellos cree tener razones que "justifican" la agresión, expresadas en frases como: "mi mujer es mía", "en mi casa mando yo", "a mí nadie me pone los cuernos", "es que va provocando", "tengo que hacer que me respete", etc... Estas "razones" de los malos tratos, aunque aluden a distintas situaciones, comparten el criterio social de que dominio, poder, control, fuerza o agresividad son los valores que definen la masculinidad. Los malos tratos físicos van siempre acompañados de los malos tratos psicológicos: la desvalorización constante de la víctima, que mina día a día su autoestima, al tiempo que puede caer en la trampa de la propia culpabilización. La coacción psicológica puede llegar a tener las mismas consecuencias nefastas que el maltrato físico.

Es imposible enfrentarse a esta situación sin ayuda y ésta, en demasiadas ocasiones, llega tarde y mal. La falta de una respuesta adecuada proviene tanto de la justicia como del poder político, que no han tomado las medidas necesarias para atajar la situación. También la sociedad en general contempla estos hechos tan graves con una actitud demasiado tibia y, en ocasiones, hasta condescendiente. Si a esto añadimos que vivimos en un mundo en el que la mayoría de los conflictos se pretenden resolver mediante la violencia, concluiremos sin dificultad que no será sólo el castigo lo que consiga poner fin a esta lacra social.

Es fundamental acabar con el estereotipo de hombre que se siente con todo el derecho a exigir que su mujer y sus hijos e hijas le obedezcan, y toleren sus abusos de manera incondicional. Hay que hacer saber al agresor que su conducta no es admisible ni valorable en ninguna circunstancia, y a la agredida, que ningún comportamiento justifica la agresión. Para ello es preciso que nos dotemos de un sistema de valores distinto, construido sobre la igualdad y el respeto mutuo entre mujeres y hombres. Es imprescindible educar en valores de respeto, equidad, no violencia y tolerancia, y hay que hacerlo desde todos los ámbitos de la sociedad: la escuela, la familia, los medios de comunicación, y también en el trabajo.

Las situaciones de discriminación son caldo de cultivo de la violencia. En el ámbito laboral, el acoso sexual es una forma de violencia que han sufrido alguna vez nada menos que el 18,3% de las mujeres trabajadoras.

CC OO creemos necesario hacer un pronunciamiento en contra de cualquier caso de discriminación y en contra de cualquier forma de violencia.

CC OO creemos que avanzando por la igualdad entre mujeres y hombres en las empresas, incorporando valores de equidad y respeto, podemos contribuir a la erradicación de la violencia contra las mujeres. Es cierto que es un camino largo y no exento de complejidades, pero también lo es que tenemos la obligación, entre todas y todos, de acabar YA con esta lacra. Desde CC OO queremos que os comprometáis para que la violencia contra las mujeres se elimine de nuestra sociedad.

Para obtener más información sobre este tema, o si estáis en una situación como las que hemos descrito, podéis dirigiros a la Secretaría Confederal de la Mujer de CC OO, Tel. 91.702.80.95 y e-mail: mujeres@ccoo.es, o a la Secretaría de la Mujer de COMFIA, Tel. 91.540.93.17, móvil 669.46.91.84 y e-mail: lpinyol@comfia.net; también existen, en cada Comunidad Autónoma, servicios de atención específicos para las víctimas de la violencia de género, así como distintas asociaciones que ofrecen asesoramiento. El Instituto de la Mujer tiene un tel. de información 24 horas: 900.19.10.10. Y las delegadas y delegados de CC OO de vuestra empresa están, por supuesto, a vuestra disposición.

Castellano Valencià

Índice de Circulares

Índex de Fulls

Página Principal

Pàgina Principal