Los Generales nunca mueren en las batallas.
Ante la improvisación y la irracionalidad con la que se está aplicando el "Proyecto 2001", la plantilla de Bancaja, sobre todo en Oficinas, está padeciendo una impresionante presión debido a la reducción de las plantillas, que les impide atender a nuestros clientes con una mínima calidad, unido a la desmotivación provocada por el traspaso de clientes y la mínima incidencia favorable en las cargas de trabajo. Esto ha hecho que la dedicación al trabajo rompa el trípode vital aconsejable (8 horas de trabajo, 8 para nosotros mismos y 8 para dormir), desestabilizando a medio plazo la salud de los compañeros.
Trabajar muchas horas no sólo no garantiza ventajas económicas, sino que, a la larga, tanto el cuerpo como la mente se resienten, y acaban pasando factura por el esfuerzo con enfermedades que, paradójicamente, afectan al propio rendimiento profesional.
Psíquicas: Estrés, depresión y ansiedad.
Físicas : Aparato cardiovascular (hipertensión, enfermedades cardiovasculares, arritmia y arteriosclerosis). Aparato digestivo (gastritis, úlcera, colon irritable). Sistema nervioso (insomnio, dolores de cabeza, neuralgias). ¡Y las famosas cervicales!
Los motivos que nos enredan en la espiral del trabajo estresante.
1/ BÚSQUEDA DE UN ELEVADO NIVEL ECONÓMICO.
Deseamos
adquirir muchos objetos materiales. Las posesiones parecen darnos una determinada
categoría social y mayores posibilidades de disfrute de las que ofrece la sociedad.
Nada más lejos de la realidad: acabamos siendo esclavos del trabajo y no tenemos tiempo ni humor para disfrutar de nada.
Solución : Replantearse los valores vitales, apostar por la calidad de vida en vez de por el nivel.
2/ QUERER SER PERFECTOS.
Pensar
que en todo momento se deben encontrar soluciones o afrontar con éxito los problemas
es algo irreal. Nadie es perfecto y no tiene que suponer ningún esfuerzo reconocerlo.
Concederse un descanso, consultar con otras personas, tomar un poco de perspectiva
y aplazar ciertas decisiones, no es un defecto, sino una virtud.
Solución: Si algo se desborda, es mejor dejarlo para otro momento, cambiar el "no lo dejes para mañana" por mañana "será otro día".
3/
COMPETITIVIDAD.
Querer demostrar que se es el número uno, puede desorientar el verdadero sentido que tiene el trabajo.
Solución: Replantearse los objetivos. El verdadero fin de competir no es demostrar, sino mejorar. La mejora es un reto personal, un crecimiento constante que gratifica paso a paso y fortalece la autoestima. No es lo mismo aprender a conducir bien que tratar de adelantar a todo el mundo.
4/ SENTIDO DEL DEBER.
Hay
compañeros que, por educación o por convicción, no saben lo que hacer si no
están trabajando, por lo que se convierten en adictos al trabajo, y aparcan
el ocio a causa de un desmesurado sentido del deber.
Solución: Aprende a perder el tiempo, el ocio es tan importante para el desarrollo personal como trabajar. La vida es demasiado corta para no ser feliz y para ello hay que cultivar el ocio, pero como descanso, no como actividad.
5/
EXCESO DE RESPONSABILIDAD.
Pensar que se es imprescindible llega a ser muy negativo para la personalidad.
Solución: Delegar, valorar a los demás y apreciar sus virtudes. Aunque los otros compañeros no vayan a realizar ciertas tareas igual que uno mismo, tampoco han de hacerlo necesariamente mal, sino de manera diferente.
6/ ACUMULACIÓN DE TAREAS.
Es
una realidad casi inevitable, y demasiadas veces en esta empresa se junta un
montón de faena pendiente, que es una fuente de estrés y nos obliga a invertir
más horas de las previstas, más aún cuando todavía no existe un sistema de medición
de las cargas de trabajo.
Solución: Priorizar los trabajos más importantes, comunicar a los superiores la falta de plantilla, solicitar contrataciones temporales para hechos puntuales. Si solventas por tus medios un problema crónico creyendo que es puntual, te verás en la obligación de no salir de la espiral que te lleva a ser un adicto al trabajo.
7/
EL TRABAJO COMO OBJETO NARCISISTA.
Si bien es cierto que pasamos gran parte de nuestra vida en nuestro puesto de trabajo, no podemos dejar que absorba nuestra propia identidad: "por encima de lo que hacemos está quiénes somos". Muchas personas se escudan en su posición laboral para gobernar un microcosmos narcisista. En su trabajo se sienten fuertes y poderosos con sus subordinados. Como esto no ocurre en otras áreas de su vida, muchas veces acaban recluidos en su reducto laboral.
Solución: "Trabajarse" otras áreas de la vida, buscar nuevos focos de gratificación.
8/ NO SABER DECIR QUE NO.
Hay
compañeros que tienen miedo a decir "NO" y están dispuestos
a acceder a todo lo que se les pida. Necesitan agradar a toda costa, porque
piensan que así no perderán categoría o ganarán algún tipo de ascenso. Estos
compañeros exhiben un claro síntoma de inseguridad y baja autoestima.
Solución: Ser consciente de que todos tenemos derechos, como trabajadores y como personas. Saber decir no y poner límites es fundamental para mostrarse a uno mismo cómo se es, y no como ellos quieren que seamos.
ÚLTIMOS CONSEJOS. Hacer ejercicio regularmente. Aprender técnicas de relajación. Dormir lo suficiente Cultivar las amistades Potenciar la alegría y la risa. Practicar aficiones. Y sobre todo... tener una buena vida sexual.
Salud (nunca mejor dicho).
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