(4/12/2000)
Esta empresa está aquejada de una manifiesta incapacidad para el diálogo. Si a ello unimos que sufre un ataque crónico de prepotencia, el panorama resulta desolador: así nunca saldremos de la espiral sin fin de desmotivación-desconfianza-pérdida de credibilidad de la dirección-desorientación... desmotivación y vuelta a empezar.
CRÓNICA DE UNA IMPOSICIÓN ANUNCIADA
Al Director General y a los responsables de Recursos Humanos (RR.HH.) se les veía venir desde el principio: anunciaron el 14-11-2000 unas modificaciones de fondo en diversos sistemas de funcionamiento de Bancaja, pero dejando muy claro que se trataba de temas "de gestión" y que, por tanto, sólo correspondía someterlos "a consulta" sindical, para lo que abrieron el período preceptivo de 15 días, a fin de que los sindicatos emitiéramos Informe sobre el particular.
A lo largo de estos 15 días, mientras los sindicatos hemos hecho el esfuerzo de redactar una Plataforma Negociadora conjunta, con el desarrollo de cada tema (todos los propuestos por la empresa, más los que la parte social consideramos de interés), la empresa se ha limitado a descalificar globalmente dicha Plataforma, argumentando que su extensión la hacía imposible de negociar. Además, los responsables de Recursos Humanos en ningún momento han entrado a detallar cómo piensa Bancaja llevar a cabo las modificaciones anunciadas, ni han expuesto su posición sobre ninguno de los temas planteados por los sindicatos.
En la última reunión de este proceso "negociador", los responsables de RR.HH., en un arranque de sinceridad, nos dieron la explicación: el problema ha sido que los sindicatos hemos confundido el deber de negociar con el de llegar acuerdos. ¡Ah, caramba! Ahora nos queda claro: para nosotros es evidente que negociamos para alcanzar un acuerdo, pero para la empresa parece que no, parece que basta con dar la apariencia de negociar.
Independientemente de que está por ver si sólo con eso la empresa ha cumplido o no con la legalidad, lo que debe quedar meridianamente claro a la plantilla es la nula voluntad negociadora de la empresa, que, una vez cumplido el "trámite", se apresta a poner en marcha unilateralmente las medidas anunciadas. Unas medidas que van a afectar en gran manera a inmensos colectivos de la plantilla:
¿Y ahora qué? Por parte de CC OO seguiremos trabajando en la actual línea de unidad sindical, pues es la única garantía de que los gestores de esta empresa reflexionen de una vez y se sienten a negociar, es decir, apuesten por un clima laboral de motivación, colaboración y confianza de toda la plantilla.
Salud.
| Castellano | Valencià |