COMFIA

NO SILENCIEMOS NUNCA HECHOS COMO ÉSTOS

(19/06/2000)

Hemos tenido conocimiento de las renovadas presiones que desde la Unidad de Negocio de Catalunya se están realizando, en general a todo el personal, para que amplíe el horario laboral legalmente vigente (o sea: que se venga a trabajar por las tardes).

Insisten (porque no es la primera vez) desde la Unidad de Negocio en repetir estas presiones y, por tanto, desde nuestra responsabilidad como Sindicato no podemos consentir que, sobre un aspecto regulado legalmente, desde la Unidad de Negocio de Catalunya se estén llevando a cabo prácticas intimidatorias, que además crean un enfrentamiento y un conflicto donde no lo hay.

CC OO denuncia públicamente y específicamente el sistema (de la susodicha U.N.) de forzar deliberadamente e individualmente, abusando de su autoridad.

Por este motivo la Sección de CC OO Bancaixa hace pública, a todo el personal, su posición para:

1. Animar a todo el personal a no ceder a las presiones, por las razones expuestas, así como a que las personas que se encuentren en esta situación nos lo hagan saber.

2. La Sección Sindical de CC OO Bancaixa se compromete a hacer llegar un escrito a la Dirección de la Unidad de Negocio de Catalunya, denunciando esta práctica, que no se basa en ningún argumento, ni legal ni de ningún otro tipo.

3. Esta Sección Sindical, en el caso de que continúen produciéndose las presiones, tomará las medidas oportunas, tanto ante la Dirección de Bancaixa como ante otros estamentos.

Finalmente, la Sección Sindical de CC OO Bancaixa, cree que la solución a estas prácticas abusivas pasa por continuar manteniendo el actual nivel de comunicación entre el personal y nosotros, los delegados sindicales.

 ACOSO MORAL

A continuación os reproducimos una información sacada del libro "El acoso moral" de Marie-France Hirigoyen, que creemos corrobora lo que os acabamos de exponer:

En el abuso de poder, cuando un superior en la jerarquía pisotea con su poder a sus subordinados, la agresión es más evidente. Con demasiada frecuencia, un "jefecillo" se revalora de esta manera. Para compensar la fragilidad de su identidad, necesita dominar, y lo consigue más fácilmente cuando sus subordinados, temiendo el despido, no tienen otra elección que la de sufrir su dominio.

La pretendida buena marcha de la empresa lo justifica todo: una ampliación de la jornada laboral que no se puede negociar, una sobrecarga de trabajo urgente, o exigencias incoherentes.

Sin embargo, presionar a los subordinados de una forma sistemática es un estilo de dirección ineficaz y poco rentable, pues la sobrecarga de tensión puede generar errores profesionales y comportar bajas por enfermedad. Una mano de obra feliz es más productiva. Pese a saberlo, tanto ciertos directivos como la Dirección viven en la ilusión de que con presiones obtienen una rentabilidad máxima.

En principio, el abuso de poder no afecta sólo a un individuo. Consiste en realidad en pisotear a todo aquél que sea más débil que uno mismo. En las empresas, ésto puede transmitirse en cascada, desde la más alta jerarquía hasta el directivo intermedio.

El abuso de poder por parte de los jefes ha existido siempre, pero, actualmente, a menudo se produce disfrazado de otra cosa. Los directivos hablan a sus asalariados de autonomía y de espíritu de iniciativa, pero no por eso dejan de exigir su sumisión y obediencia. Se llega al caso de que los asalariados abandonen la empresa, porque las amenazas respecto de la superviviencia de la misma, la perspectiva de despidos y el recordatorio incesante de su respondabilidad y, por tanto, de su posible culpabilidad, les obsesionan.

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